La manipulación sibilina, el moldeado de la mente, el recurrir al escarnio si es preciso, el lavado de cerebro, la propagación del rumor, son técnicas que utilizan estos extraterrestres de la imagen para conquistar la tierra. Han escogido disfraces específicos de personajillos que disfrutan revolcándose en la basura y captan la atención del españolito medio a través de las pantallas televisivas con premeditación, alevosía y sobremesa. Utilizan el morbo, la mentira, los cuernos y el descrédito para conseguir audiencia. Y lo curioso es que lo logran. Se están haciendo los amos de la locura y el sinsentido; son los truhanes de la noticia boba y sin interés, los pistoleros de la mierda, los inventores del terrorismo rosa, del cutrerío y de la memez más casposa e insoportable. Dan grima y no divierten ni a los escorpiones porque lo patético es penoso, deleznable y vomitivo.
Dicen los expertos, los intelectuales, que como sigamos enganchados a esta pandilla de golfos apandadores, tan escasos de luces como de formación, la sociedad que conocemos durará menos que un telediario, porque esto no hay dios que lo soporte y el regodeo que se gastan con las desgracias ajenas nos ha endurecido el corazón de tal manera que ya es de piedra. De todo ello se aprovechan estas "cucarachas de plató" para sembrar de infundios, rumores, sensiblería y hedor, la atmósfera del planeta televisivo.
Yo -como Groucho- nunca olvido una cara, pero con estos impresentables sin oficio pero con beneficio voy a hacer una excepción. Hagan ustedes lo mismo y bórrenlos de la faz de la tierra, que no consuman ni un minuto de nuestras vidas y que se pudran en su mundo virtual de porquería, insensatez y desatino.



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