Hotel California, de Eagles, es una de esas joyas de la música que no pierden un ápice de su valor con el paso del tiempo. Al contrario, creo que se revalorizan. Asistir a un concierto en directo, acústico, de estos monstruos es un privilegio. Sus guitarras, sus voces, componen una perfecta sinfonía de un tema que forma parte de los clásicos del Rock.
La misma canción interpretada en directo (1976), pero con toda la fuerza de las guitarras eléctricas, es otro delicioso descubrimiento. El dúo de guitarras que se marcan al final del tema, sencillamente, pone los pelos de punta. Impresionante. Y todo ello en vivo, donde no se pueden ocultar los errores y los buenos músicos demuestran sus cualidades y su virtuosismo.



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