Desde Barcelona disparan con artillería pesada y descargan munición en cantidades industriales sobre Madrid (el Real) como si les fuera la vida en ello. Desde que Florentino accedió a la presidencia del club madrileño y retomó la política de los fichajes galácticos el pánico se ha esparcido por la Ciudad Condal como una lluvia de estrellas, y las críticas al desembolso de Pérez para traerse a los mejores del mundo no se han hecho esperar. Se han metido en casa ajena sin invitación (sutileza de Valdano, que no quiere cargar las tintas), aunque este es un país libre y todo quisque puede opinar -y de hecho opinan hasta los gatos-. Pero una cosa es opinar y otra, muy distinta, entrar a saco en el funcionamiento interno de una entidad cuestionando sus actuaciones y comparándolas con el imperialismo napoleónico. ¿Quién te ha dado vela en este entierro, Joan?
Hasta Mr. ZP, que bastante tiene con aguantar el chaparrón de la crisis, ha manifestado que no le gusta nada lo que se ha pagado por Ronaldo. De un culé declarado y convencido no se podía esperar otra cosa. Malo que nos gobierne un forofo y que se postule en un tema en el que debería mantenerse neutral porque ni le va ni le viene. O no debería ni irle ni venirle.
A mi que el Madrid se gaste 300 millones en fichajes me la trae al pairo porque ese montante económico no lo vamos a sufragar los españoles con nuestros impuestos, y allá Florentino con sus dineros. Me joden bastante más los 35 euros de subida que ha experimentado el tabaco, y el incremento en el precio de los carburantes (una desagradable sorpresa del gobierno Zapatero que nos ha pillado en bragas) porque eso sí que sale de mi bolsillo y de los bolsillos de otros muchos españoles (y nos ha sentado como el impacto de un misil en la línea de flotación de nuestras carteras). Extraña también en determinados sectores que los bancos le concedan créditos al equipo madrileño. Y digo yo que será porque tienen la seguridad de que van a cobrar, intereses incluidos. Lo contrario sería, no sólo de tontos sino de auténticos irresponsables.
A Laporta se le llena la boca de baba cuando habla del Madrid y le da caña (o lo intenta) a las primeras de cambio. Es la fijación de su vida, le han escocido los fichajes de Ronaldo y Kaká y se ha metido de por medio en el de Villa (con todo el derecho, dicho sea de paso). Con este personaje los pactos de caballeros son como el papel mojado. Bien haría el presidente culé en intentar apagar los fuegos que se están produciendo en su casa (Etoo, Valdés) antes de intentar prender fuego a la ajena.
Los fichajes del Madrid pueden paracerle prepotentes o imperialistas, pero que no engañe al personal puesto que él también ofrece (y dilapidó bastante dinero en medianías) cantidades astronómicas por algunos jugadores. Así que zapatero a tus zapatos y a procurar que no se te escapen las cabras del corral, que el mundo del fútbol todos sabemos cómo es y de qué pie cojea cada uno.
Si el Barsa es más que un club -como tanto cacarean- el primero que debería demostrarlo es su presidente. Pero la exquisitez y la prudencia no parecen ser cualidades que le adornen.



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