Pues, sÍ; llegan las vacaciones y con ellas los cacos. Los amigos de lo ajeno aprovechan nuestra ausencia para desvalijarnos la casa con toda la tranquilidad del mundo. Y ahora lo tienen más fácil con el nuevo método para abrir cerraduras que se está implantando en Europa. Es tan fácil como comerse una bolsa de palomitas; hasta un niño podría hacerlo. No hay cerradura que se les resista. Toda precaución es poca, aunque me temo que ante lo inevitable nada se puede hacer. El método Bumping nos deja con las espaldas abiertas, a merced de los ladrones y, probablemente, con menos patrimonio. Como solución de urgencia, renunciar a las vacaciones. Pero, ¿quién es el guapo que lo hace después de un año estresante y crítico?