
Vuelve el "Ser Superior", ahora denominado también el "Obama blanco" o "Mr. Galáctico". Vuelve como tabla de salvación del madridismo castizo -y del universal-, acongojado ahora por los éxitos del Barcelona y sumido en la tristeza y el cabreo por lo que han hecho del mejor club del siglo 20 -una sombra de sí mismo- los últimos rectores, léase Calderón and company.
Un club señorial anda a la deriva por una nefasta política institucional, de gestión y deportiva, y Florentino Pérez llega al rescate bajo palio. Un magnate de la construcción y las obras -dicen que su fortuna asciende a 1.800 millones de dólares, lo que no es moco de pavo- se presenta como candidato a las elecciones del Real Madrid y es acogido como el Mesías, como el hijo pródigo que vuelve a casa tras haber protagonizado una espantada increíble y reconocer que había mimado en exceso a sus jugadores. Dejó tras de sí una gestión impecable, eso no hay quien lo dude, y consiguió títulos, que es lo que más agradece la hinchada. Pero, se fue cuando más llovía llevándose todos los paragüas.
Suenan campanas de boda en el Bernabéu y se prepara la reconquista del prestigio bajo el mando de un nuevo Pelayo. Promete un proyecto espectacular y los presidentes del Milán, Bayer, Manchester y Valencia, se frotan las manos esperando hacer caja (ya saben, Ribery, Kaká, CR7, Villa , Silva).
El impacto mediático de Florentino planea sobre Europa como el vuelo del águila imperial, pero el Madrid necesita una reconstrucción integral, urgente (y las urgencias nunca son buenas),de los pies a la cabeza, y, quizá, cirugía. Reconoce Florentino que se equivocó al marcharse; un pecado venial que los socios le perdonarán a la voz de "yá", en cuanto vuelva a colocar al Real Madrid en la senda del señorío y los triunfos empiecen a caer como fruta madura para mayor gloria de las vitrinas del club y su presidente. Su idea es regenerar todas las estructuras de la entidad, y visto el panorama le espera una ardua tarea. Valdano y Zidane (escuderos con mando en plaza), expertos en estas lides y sobrados de experiencia, tendrán que afinar la puntería y hacer acopio de energía y talento para lidiar este mihura. "Hay que recuperar el tiempo perdido", apostilló el Sr. Pérez en su comparecencia.
Pues eso, a la tarea, señores, que diría ZP. Queda un largo camino por recorrer, que se puede tornar corto a poco que acompañe la suerte y el Barcelona pierda fuelle.
Foto: Diario As



Escribe un comentario