Mi amigo Manolo tiene un defecto que el día menos pensado, y como siga haciendo el gilipollas, le va a costar un disgusto: es un mujeriego. Se empeña en liarse con mujeres casadas y, claro, no gana para sustos. Si te vas a enrollar con una titi que ya tiene pareja, por lo menos procura que no viva en el quinto piso, jodido, que luego tienes que hacer malabarismos para no pegarte la gran hostia cuando, en plena faena, llega el marido a casa y no hay sitio en el armario para ocultarse. Aviso a navegantes, que no escarmentáis ni a la de tres.