
En todas partes cuecen habas y en algunas casas a calderadas. Y en periodos electorales llueve sobre mojado. No llegan a las manos, pero se dan más que a una estera, estopa por arriba y por abajo. Todo vale con tal de desacreditar al adversario. Unos con el ánimo de perpetuarse en la poltrona y seguir haciendo de las suyas: pagando a periódicos afines subvenciones millonarias (135.000 euros abonó Anxo Quintana, el nacionalista gallego que vicepreside el gobierno de esa comunidad, para que hablasen bien de su partido, el BNG), concediendo licencias para construir parques eólicos a empresarios amiguetes con quienes luego se pasean a bordo de sus yates, colocando a la familia en la administración regional, comprándose los coches más caros del mercado, decorando despachos como los jeques árabes pero a cuenta del erario público, traficando con las influencias y la información privilegiada de que disponen, comprando votos cautivos con favores, etc. Y los otros, denunciando todas estas tropelías para arrebatarles la poltrona a quienes no ven sebe y se creen los dueños del mundo cuando toman las riendas del poder y nos miran al resto -pobres mortales- por encima del hombro, y prometiendo una honradez con fecha de caducidad. Mismos perros, distintos collares.
El alcalde de Alcaucín (Málaga), José Manuel Martín Alba, detenido en una operación urbanística contra la corrupción tenía escondidos bajo el colchón de su cama 160.000 euros (el pobre alega que son los ahorros de toda una vida). Su partido, el Psoe, le ha expulsado a la carrera, que estas manchas con las urnas a la vista mosquean al personal y restan votos. Y así podría estar hasta que los gallos reciten poemas de Machado. Este es el panorama que se vislumbra en Spain, país que han convertido en estercolero toda esa pandilla de mangantes -la mayoría sin oficio pero con mucho beneficio- que se han subido al carro del poder por el simple hecho de haberse afiliado a un partido. Así que, cautivo, desarmado, cabreado y harto de que en el mundo político se hayan infiltrado los golfos apandadores y constelaciones de frikis, me voy a la ducha y a tomarme unos vinos antes de que la crisis me de por el culo y cavilando de qué forma podemos acabar con estos gañanes que cazan gratis en zonas prohibidas y se llevan con ellos a los jueces para que no haya problemas en caso de juicio. ¡Coño, las urnas!, única forma de prejubilarles velozmente y perderlos de vista. Al loro, pues.
Imagen: Anxo Quintana y Jacinto Rey, propietario de la constructora gallega San José (Foto tomada de EL CONFIDENCIAL)



solounpoco
1 mar 2009 | 10:35 PM
Es indignante la cantidad de chorizos que viven en España a costa de robar y haber robado a otros. El sábado en el programa televisivo de La Noria salió el listo de Mario Conde, el cual ha pasado en la cárcel una serie de años pero que ni corto ni perezoso reconoció llevar en ese momento en la cartera 4000 euros y que eso es lo que normalmente suele llevar. LAMENTABLE.
Un saludo
asturcones
1 mar 2009 | 11:19 PM
Efectivamente y cada día salen nuevos casos a la luz. El día que alguien tire de la manta de verdad quedamos cuatro en el país. En cuanto a Conde, le quedan aun costumbres de cuando formaba parte de la oligarquía financiera del país. ¿Cuántos españoles salen de casa con 4000 euros en el bolsillo?