Durante los últimos días he visto multitud de fotografías para todos los gustos y de todos los colores. Pero al contemplar esta imagen me he dicho: no hay otra instantánea que represente mejor la paz. Al mirarla, como que se me ha relajado el cuerpo, mi espíritu se ha puesto a flotar y he sentido una sensación de ingravidez interior jamás experimentada. No hace falta observarla con detenimiento ni escudriñar los detalles. Tiene profundidad, amplitud, color y el detalle de la barca en mitad del río, quieta, dueña de su destino, resguardada, como protegida de todo mal por las montañas y las aguas mansas.
Definitivamente, si tuviéramos que representarla de alguna manera, la paz sería así. No tengo duda.



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