Imagen: J. L. R. Zapatero y los padres de Mari Luz (Foto EFE)
La historia está llenas de "madres coraje" que son en ocasiones mujeres anónimas, personas normales que defienden con uñas y dientes sus derechos, su familia y luchan enconadamente contra la adversidad o la injusticia. Desde que la niña Mari Luz fuera asesinada presuntamente por Santiago del Valle su padre, Juan José Cortés (padre coraje), no ha cesado en su intento para que las penas a los pederastas se endurezcan. Cortés se ha reunido con el presidente del gobierno y le ha entregado 2,3 millones de firmas recogidas en una campaña denominada "Por una justicia justa". Y le ha dicho que la firmas representan la voluntad de los ciudadanos empeñados en remover los cimientos del poder judicial, tan denostado estos días y cuya credibilidad a nivel ciudadano está en entredicho. A los errores judiciales se unen sentencias que no están acordes con los delitos cometidos y la sociedad quiere que eso cambie. Urge una reforma del código penal y un registro de pederastas. Los ciudadanos quieren sentirse protegidos y amparados. La multa de 1.500 euros al juez Tirados ha sido la gota que ha colmado el vaso, una provocación a la ciudadanía y una muestra más del corporativismo que rodea a los jueces y la impunidad con la que pueden actuar.
Entretanto, hay una buena noticia que reconoce la rigurosa labor de la policía, en este caso la Brigada de Investigación Tecnológica, cuerpo que mediante la "Operación Carrusel" ha procedido a la detención de 121 personas acusadas de pornografía infantil en internet. Esta operación he permitido localizar una red de intercambio de archivos en 75 países diferentes. La fiscalía del Estado ha ofrecido datos aterradores sobre este tema ya que los casos de pornografía infantil crecieron en España un 150% entre los años 2005 y 2007.
Los ciudadanos no podemos permanecer impasibles ante esta escalada delictiva y debemos "presionar" a los poderes públicos para que establezcan las medidas necesarias tendentes a acabar con esta lacra y desterrarla de la faz de la tierra. La inocencia de los niños no puede, en ningún caso, ser objeto de deseo de malnacidos. Que purguen su culpa en la cárcel durante el tiempo que sea necesario y que no estén en la calle a los "cuatro días" con los dientes afilados y la mirada puesta en su próxima víctima. La castración química puede reducir en parte la comisión de delitos sexuales, ¿pero estamos seguros de su efectividad? Hay quien sostiene que el impulso violento se mantiene pese a la disminución de testosterona. En todo caso, cualquier solución es buena antes que permanecer impasibles y no tomar las medidas judiciales, sociales y sanitarias necesarias.
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