Geografía: ¿sabe alguien dónde se encuentra Zarza del Tajo? Yo tampoco, hasta que leí la noticia. Pues en ese pueblecito de Cuenca, de 200 habitantes, su actual alcalde ha aprobado un máster acelerado en economía y ha pasado de ser un simple albañil a alcalde del pueblo y constructor. Ese súbito ascenso le ha proporcionado un patrimonio de no te menees y que ha conseguido, no por ciencia infusa ni herencias, sino amontonando ladrillos. Bueno, él no, sus empresas. Eso sí; se le acusa de corrupción y de haberse enriquecido ilícitamente a la velocidad de la luz (raro, ¿no). 

Y en este país de gañanes vuelve a cumplirse, presuntamente, un axioma - no probado científicamente, es cierto - que dice: alcalde listillo metido a constructor igual a recalificador de terrenos al por mayor (él dice que rústicos y no sujetos a protección). ¿Puede ser esa la causa de su precoz aprendizaje en los entresijos de la política que le ha llevado a mejorar de una forma desproporcionada e increíble su estatus? Cambió la paleta por el bastón de mando y las naves industriales y, venga, dinero a raudales. ¿Mosquea un poco, no?

El alcalde tiene cinco empresas, una avioneta, 27 vehículos y está acusado, además, por delitos contra la ordenación del territorio. El abogado de esta lumbrera - otro que tal baila - dice que su cliente puede construir mientras el Plan de Ordenación Municipal se aprueba (que no se aprobará nunca para que no se acabe el chollo, no te jode). Lo que no menciona el abogado es que el alcalde no concedía licencias para construir a otras empresas que no fueran las suyas. Inaudito. La joya de la corona se llama Roberto Raúl López Infantes, un ejemplar más de la extensa fauna corrupta que tanto abunda en este país y que no hay forma de extinguir. Ni que fueran especies protegidas, caray.

Imagen.- El alcalde y su abogado. Foto: "El Día de Cuenca".