Una imagen vale más que mil palabras, pero a veces la vista engaña y, especialmente, en esta era de las nuevas tecnologías. Los programas informáticos de diseño y retoque fotográfico nos permiten hacer "virguerías". Lo mismo le ponemos pelo a míster Proper que colocamos un mono al volante de un fórmula uno. Por eso, fotografías que nos parecen impactantes puede que sean únicamente un camelo, un montaje. En esta concretamente hay un detalle graciosísimo que os permitirá dirimir si se trata de un burdo montaje o la foto es real. Ya me contaréis.