No sé como lo véis vosotros, pero a mi como que se me han quitado las ganas de subirme a un avión, aunque he de reconocer que los pilotos hilan fino en el aterrizaje (seguro que lo han hecho cientos de veces) cuando lo más fácil es llevarse por delante a algún vehículo o aterrizar sobre alguna hamaca playera. En fin, recomendado para audaces y buscadores de sensaciones fuertes, porque desde el interior de la aeronave la vista puede provocarte un subidón de adrenalina de los de toma pan y moja.