Oyendo a nuestros políticos (y a otros especímenes del solar patrio) echar la lengua a pacer a propósito de la profunda crisis económica que asola al país (España) y descubriendo cómo invierten, utilizan o despilfarran algunos el dinero de todos, no me extraña que nos vaya como nos va. Ejemplos hay para dar y tomar.
El aguerrido José Blanco, a la sazón vicesecretario del PSOE, bloguero y visionario, ha dicho recientemente: "los españoles viven mejor que nunca, aunque alguno tiene algún problema". Sí, cuénteselo usted a los dos millones y medio de parados.
Que la ministra de Fomento, en una comparecencia pública a propósito de la catástrofe aérea de Barajas, diga como si tal cosa que "es-que-dudo-de-mi-propia-capacidad", ya es para morirse. Y remata: "me cuesta mucho aprenderme las cosas porque tengo la cabeza que tengo". ¡Y qué demonios haces al frente de un ministerio tan importante y donde se necesitan cabezas pensantes, bien amuebladas, con visión, serias y con ideas!
En la Junta de Andalucía llegan ya a marcas de record en cuanto a fenómenos paranormales. ¿Se pueden creer que el gobierno andaluz destina 36 millones de euros a financiar los 770 ayuntamientos de la comunidad autónoma mientras que la Junta se gasta 86,3 millones en publicidad institucional (o sea, de autobombo socialista) o 52 millones en la restauración del palacio residencia del presidente Cháves? Ignoro si el cambio climático nos está afectando las neuronas, pero algo flota en la atmósfera que nos nubla la mente.
Y qué me dicen del pase de pecho de Rodriguez Menendez (el abogado friki) a la justicia. Que este tío se fugue durante un permiso carcelario y que, además, obtenga un pasaporte me recuerda a aquella España de "Bienvenido Mr. Marshall", la de Torrente y cañí.
En fin, que el alquiler de una habitación compartida cueste 380 euros por persona - de media - en los tiempos que corren ya es rizar el rizo. Según un reciente estudio el perfil de quienes comparten vivienda se ajusta a personas de 27 años que no pueden acceder al mercado de alquiler por los elevados precios y a jóvenes mileuristas. En la zona centro de Madrid te piden hasta 420 euros por habitación. ¡Qué país, señor!
Qué se puede esperar cuando para renovar el DNI en una comisaria de Madrid hay que pedir cita (lo que me parece lógico) y sin ese requisito no te atienden, salvo que te llames Pilar Bardem. Entonces sí, porque entran en escena los favoritismos.
Y curiosa la "pose" de la mujer del terrorista De Juana Chaos manifestando que tanto ella como su marido están sufriendo un "autentico/linchamiento" y que "vivimos en un estado de excepción en el que todo vale para destruir al disidente". ¿Quién destruye a quién, señora mía? ¿Cuántas vidas han segado esos pseudomártires abertzales en su falsa cruzada contra el nacionalismo español? El respeto a la vida ajena está por encima de las balas, de las ideologías y de los sueños secesionistas.
Bueno. Me parece que he divagado un poco. En el fondo no me sorprende la situación actual del país. Quizá les exigimos mucho a nuestros políticos, parlamentarios, alcaldes, senadores, concejales y otros personajes públicos. En el fondo son seres humanos; unos con pocos estudios y menos sentido común; otros con títulos universitarios y muchos conocimientos (en su especialidad) pero poca sabiduría (en otras cuestiones de la vida). Los más son o han sido nuestros vecinos, espabilados o torpes, cercanos o prepotentes, sumisos o revolucionarios, hasta que el partido les encumbró a las alturas. Desde ese momento ya ni te conocen y se pasan a la doble personalidad, aunque hay honrosas excepciones - pocas - que son las de aquellos que siguen vistiéndose por los pies e intentan hacer las cosas bien - en beneficio de todos - creyendo que la utopía aun es posible.
Imagen: Emilio Rodríguez Menéndez (El Confidencial)



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