Me cuesta escribir sobre una tragedia y 154 muertos a día de hoy son muchos, demasiados para no llegar hasta las últimas consecuencias en el esclarecimiento de los hechos. He leído tanto sobre el tema, escuchado tantas hipótesis sobre las posibles causas del accidente del avión de Spanair que estoy atónito. Finalmente los directivos de la compañía descargan la responsabilidad del siniestro sobre el comandante de la nave y me asquea esa respuesta un tanto cínica, propia de Pilatos. Cierto es que, al parecer, el piloto no quería despegar porque algo no iba bien en el aparato y por eso fue revisado antes de realizar dicha maniobra. También se ha constatado que algunos pasajeros querían abandonar el avión sin que les fuera permitido. Pero se supone que los mecánicos encargados del mantenimiento le habrán garantizado a la tripulación el buen estado de la aeronave (tras realizar la pertinente revisión) y de ahí la decisión de emprender el vuelo. No obstante y, evidentemente, no todo estaba correcto. Por tanto, pienso que no se le puede achacar al comandante la resposabilidad del accidente.

Espero que las investigaciones, el análisis de las cajas negras y el estudio pormenorizado de todos los datos existentes clarifiquen las causas del siniestro - caiga quien caiga - disipando así las múltiples dudas que envuelven el trágico accidente.

Me gustaría destacar la labor de los servicios de emergencia a los que ante la magnitud del accidente se unió voluntariamente el personal que estaba de vacaciones o de descanso. Y quisiera hacerme eco del grito desesperado de uno de los familiares de las víctimas: "no quiero políticos a mi lado sino soluciones". La identificación de las víctimas es lenta y eso hace mella en quienes han perdido a sus seres queridos; razón de más para que los políticos, además de buenas palabras, pongan todos los medios a su alcance para que en el menor espacio de tiempo posible las familias puedan dar sepultura a sus muertos. Eso exige máxima prioridad. Después que se depuren responsabilidades y que la experiencia nos sirva para el futuro. La seguridad de los aviones debe de estar al margen de estados de ánimo, de situaciones de crisis o de planes de ajuste (Spanair no pasaba por una situación boyante). Vaya por delante que yo no me creo que esos parámetros vayan en detrimento de un buen mantenimiento de las aeronaves. Las compañías aéreas se juegan mucho en cada viaje, preferentemente algo tan valioso como son las vidas humanas, y por eso me resisto a pensar que anteponen los intereses económicos a la seguridad.

Puede que, como dicen algunos expertos consultados por los medios de comunicación, todo se haya debido a una concatenación de causas, pero lo cierto es que el avión despegó y no estaba en condiciones de volar. Por eso, espero y deseo, que en el futuro ante la mínima duda, cambio de aeronave ... para que nunca más ... Mi solidaridad, apoyo y respeto para quienes han perdido a sus seres queridos.