La selección española de baloncesto ha sido acusada de racista por la prensa inglesa, concretamente por el periódico The Guardian (un diario sensacionalista, con eso queda todo dicho) y de ello se ha aprovechado The New York Times para arrimar el ascua a su sardina y vender la candidatura de Chicago como organizadora de los juegos en 2016, año pretendido también por Madrid.
La polémica se ha desatado por una foto de la selección donde los jugadores hacen el gesto de rasgarse los ojos con los dedos imitando a los chinos. Dicen los ingleses - lo dice el cronista Sid Lowe, un capullo a quien parece que le encanta meterse en estros fregados - que la imagen es racista e irrespetuosa; y los americanos no han desaprovechado la oportunidad para echar leña al fuego. Cualquier ocasión es buena para intentar desacreditarnos.
Lo cierto es que el "guiño" de la foto se debe a los deseos de uno de los patrocinadores de la selección y no va más allá de ahí: un simple gesto de cariño hacia el pueblo chino, sede de estas olimpiadas.
Lo que más me joroba es que siempre van a hablar de mierda quienes más cagados están. Que los ingleses o los estadounidenses tengan la desfachatez de acusarnos de racistas tiene coña. Que repasen su historia y se dejen de zarandajas y de dar lecciones de integración, asignaturas en las que tienen un suspenso mayúsculo. Sólo les faltaba decir que nuestra selección es xenófoba porque en ella no hay jugadores canijos, mujeres, minusválidos, cojos, mancos o ingleses. Lo que hay que ver.
Foto: El Mundo



la gente se aburre
Los ingleses siempre igual.
Fijaros que ni siquiera pueden pedir un café negro porque esa palabra está prohibida por si ofende a alguien. Están flipados y muy acomplejados es lo que pienso yo.
Vamos que están pensando quitar las celebraciones navideñas por si molestan a los musulmanes.
¡Allá ellos con su paranoia!