DEMASIADO FUEGO PARA UNA NOCHE

La noche del lunes, como trámite previo antes de acostarme, me planto ante el televisor y veo el último cuarto de hora del capítulo correspondiente de la serie "Física o Química". ¡Qué pasada! Cada tres planos una escena de sexo y folleteo. A saber: superlote de parejita en un coche (en plena calle, aunque un poco apartada); polvo lisonjero de otra parejita en los lavabos de un local público (que dá más morbo); masturbación femenina en solitario sobre la cama del domicilio con vibrador automático incluido (la amiga, en otra estancia de la casa, se monda con los gemidos de la masturbada). Para rematar, estriptis de jovencita en plena calle ante su presunto novio (maltratador psicológico en potencia y, además, pijo y chulito) y una pareja de amigos. El desnudo de la rubia era en plan reconquista porque el noviete le hacía menos caso que un elefante a una pulga. El acabóse. Totalmente total. Solamente les faltó el trío (menage a trois que diría Monsieur Dupont) para rematar la faena. Intuyo cuernos por doquier, conflictos amorosos de gran calibre y sabe Dios qué más. Una bonita e ilustrativa descripción del mundo juvenil y estudiantil actual. ¿O es pura ficción?

Entiendo que estas son cosas de la modernidad y que yo debo de estar un poco trasnochado en estos temas, quizá debido al efecto 2000 o al cambio climático, que ya no sabe uno a qué atenerse en estos tiempos. Pero me parece que la serie va más de física dura que de química pura.

AUNQUE PARA GUSTOS SE HICIERON COLORES, PREFIERO "LOS SERRANO"

Honradamente, prefiero Los Serrano, que lo embarullan todo como nadie (bueno, si exceptamos a los políticos), con una naturalidad pasmosa y siempre salen indemnes de los pollos que montan. Aunque para gustos se hicieron colores.

Lo curioso es que al finalizar el capítulo, el primer anuncio que ponen es un combate telefónico entre una pareja fetén (tía buenorra con figura de top model y macho ibérico con pectorales abundantes), de altos vuelos, que se rasgan las vestiduras (textual) con el propio teléfono, utilizando las más sofisticadas técnicas ninja y realizando cabriolas imposibles en el aire. Al final, como en las mejores películas de Jackie Chang, él le lanza a ella su teléfono (como si se tratara de un cuchillo), y éste se queda clavado a un palmo de la bella, en un vagón del metro. Todo para anunciar la salida al mercado de un teléfono móvil (qué sofisticación).

LA DEL ANUNCIO DEL TELÉFONO RETANDO AL MUCHACHO A UN DUELO ON LINE. NO ME DIRÁN QUE NO DA EL PERFIL.

El siguiente spot es el de mi admirado Fernando Alonso pilotando su invencible fórmula uno. Le adelanta un cuatro latas, una vespino con sidecar y una familia de domingueros. Para acercarse al cum laude, al publicista solamente le faltó añadir a la escena una viejecita en silla de ruedas adelantando a Fernando por la derecha. Habría sido apoteósico.

Después de tanto ajetreo les puedo asegurar que dormí como un lirón. Qué liberación, señor.