La verdad es que la imagen de la fotografía me los ha puesto de corbata. Es impresionante la fuerza de la naturaleza y lo poco que puede hacer el ser humano (huir lo más deprisa posible) cuando los elementos descargan toda su furia. Fíjense en la altura de la ola que se acerca a la ciudad y los efectos de devastación que puede provocar. Para echarse a temblar. Ante esta imagen sólo me queda decir: "no somos nada y, sin embargo, nos creemos los dueños del universo".