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La Coctelera

Categoría: OPINIÓN

LAMA ... DRE QUE TE PARIÓ

Los comentaristas deportivos deberían dedicarse a eso, a comentar partidos de fútbol y eventos similares y dejarse de gracietas televisivas a costa de seres marginales. Querido Lama, has metido la pata hasta el fondo quedando, de paso, como un cretino insensible. Espero que la experiencia te haga reflexionar y dejes de hacer el gilipollas por esos mundos de Dios. A veces las palabras las carga el diablo y no somos conscientes de ello. Por eso, cachondearte de un hombre que lo ha perdido todo en la vida, olvidándote de las palabras respeto y dignidad, me parece patético e indigno. Tu mismo, campeón. Menos mal que, por lo menos, te has disculpado públicamente y reconocido tu error. La cadena que te paga está aguantando estoicamente el aluvión de críticas que está recibiendo. A lo mejor deberían meterte en la nevera -metáfora- unos días para que se te quiten las ganas de bromear con las desgracias ajenas. Y cuando quieras espectáculo, mejor te vas al cine, al teatro o a un concierto. Te irá mejor.

MENOS DEMAGOGIA CON LOS FUNCIONARIOS

Una cosa es que los funcionarios estén mal vistos (a veces con razón), que no caigan simpáticos (trámites engorrosos), que tengan fama de no dar golpe (no sé si es una leyenda urbana pero nunca los encuentras en su puesto), y otra muy diferente que se carguen las tintas de la crisis sobre sus espaldas. Y conste que no soy funcionario, aunque me gustaría serlo. En todo caso, algunos de los que conozco puedo asegurar que se lo curran; otros (que también conozco), no tanto.

Viene esto a cuento porque se comenta, dicen que ha dicho la Presidenta de la Comunidad de Madrid (TAMBIEN OTROS POLITICOS Y DE TODOS LOS PARTIDOS) que es indecente que mientras la inflación es -1%, los funcionarios, además de tener plaza fija, tengan una subida salarial del 5% (gran mentira, por cierto). Objetivo: congelarles el sueldo. Ahora bien:

¿Qué opinan los ciudadanos de que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996 €, pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a 6.500 €/mes?

¿Qué opinan los ciudadanos de que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera?

¿Qué opinan los ciudadanos cuando los políticos se suben sus retribuciones en el porcentaje que les apetece, siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura?

¿Y si comparamos la jubilación de un diputado y la de una viuda?

¿No es curioso que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste con siete? ¿Es o no un agravio comparativo que los miembros del gobierno sólo necesiten jurar el cargo para cobrar la pensión máxima? 

¿Saben los ciudadanos que los diputados son los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF? ¿Están de acuerdo?

¿No es un abuso colocar en la administración a miles de asesores y amiguitos con sueldos que ya desearían para sí los técnicos más cualificados? ¿Qué opinan los ciudadanos de los liberados con sueldo de partidos y sindicatos?

¿Qué les parece a los ciudadanos el millonario gasto en mediocres TV autonómicas creadas al servicio de la pervivencia en el trono de políticos todavía más mediocres?

¿Qué opina el ciudadano de la ingente cantidad de dinero destinado a sostener los partidos, aprobado por los mismos políticos que viven de ellos?

¿Por qué a un político no se le exige superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural)?

¿Qué opina el pueblo llano del coste que representan para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas de crédito por doquier?

¿No les parece un privilegio que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año y que cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses?

¿Qué le parece a la ciudadanía que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público?

No soy funcionario, repito, pero pretender arreglar los problemas económicos del país a costa del sueldo de los funcionarios me parece una falacia como la copa de un pino, un engañabobos y una banalidad. Podría mostraros una relación de los sueldos que perciben algunos políticos y altos cargos de este país, pero me voy a abstener porque ya os lo podéis imaginar. Sus salarios no admiten comparación con los de un funcionario o un jubilado. Así que, si hay que empezar a reducir o congelar, todos sabemos por dónde.  Dejémonos ya de demagogia y de propagar la teoría de la confusión.

SOLBES

No he podido resistir la tentación. El abuelito de Heidi, ahora ministro de economía de este país, dice – ha dicho – que la crisis fue mucho más profunda en los años noventa. Sí, como la garganta (profunda). Y apostilla:“La economía española empezará a remontar a finales de 2009”. Vale, campeón; y mientras tanto, ¿qué? Este no hace la compra cada día, no le echa gasolina al coche, no precisa una vivienda, los trajes van a cuenta del ministerio, no usa colonias, sus calzoncillos deben de ser como las pilas de duracell, no toma vinos ni va al cine, ni come ni bebe … ni lo otro. Pero es ministro de economía. Y yo, en el paro. ¡Qué país! ¡Qué fenómeno! Se llama SOLBES, apunten el nombre y no lo olviden. Se acordarán de él durante mucho tiempo. Y eso que hoy tengo un buen día. El Madrid gana en Santander y la liga está en el bote. Me siento benévolo, caray. Pero a pesar de los árboles, veo el bosque. Así que, a otro perro con ese hueso, que mi cartera habla idiomas y se resiente cada vez que la abro para pagar. Otra cosa es que algunos españoles no se quiten la venda de los ojos. Así nos va.

MI VIDA PRIVADA ES MÍA

Y no de la prensa. Viene esto a cuento porque Telma Ortiz, hermana de la Princesa de Asturias, está defendiendo a capa y espada su intimidad y ha desatado una tormenta de incomprensiones - y de adhesiones - entre los profesionales del periodismo y la opinión pública. Desde que ha sido madre los medios de comunicaciónla la siguen, persiguen y acosan. Telma se ha hartado y ha interpuesto una querella contra 54 medios en defensa de su vida privada, lo cual me parece perfecto porque una cosa es informar que ha dado a luz y punto, y otra pretender que su traslado desde Filipinas a España es una noticia de interés, por ejemplo. El acoso mediático al que está siendo sometida la pareja ha hecho mella en ambos de tal forma que él - dicen - ha adelgazado 10 kilos.

Personalmente, que sea hermana de doña Leticia no me parece argumento suficiente para que los paparazzi hurguen continuamente en su vida. Dónde está, qué hace, a dondé va, de dónde viene, con quién sale... Es realmente asfixiante e insoportable; máxime en una persona que no desea convertirse en un personaje del papel cuché, celosa de su intimidad y defensora a ultranza de su vida privada, que es eso, privada, por mucho que los medios de comunicación digan que coarta su libertad de expresión. A ver si interpretamos mejor la Constitución y lo de la libertad de expresión que la pobre sirve para todo, para un roto y para un descosido y se la manipula con demasiada ligereza e interpreta según convenga. Una cosa es dar una noticia y otra - muy distinta - es convertir a una persona en noticia cuando va a la peluquería o hacernos creer que una tarde de pesca, pongo por caso, es algo noticiable. Con ese pretexto te montan un chiringuito periodístico a la puerta de tu casa y tienes damas de compañía gratis todos los días y para toda la vida. Pero Telma no traga y eso escuece.

Y que el inefable Jaime Peñafiel, un personajillo del mundo rosa que detesta todo lo que huele a Casa Real o se le acerca, manifieste en un programa de televisión "cuántas tonterías se pueden decir en 60 folios", que es aproximadamente la extensión de la demanda presentada por Telma, tiene bemoles. Pues mira, Jaimito, supongo que bastantes menos de las que dices tú durante los 15 o 20 minutos que apareces en ese espacio televisivo.

Telma Ortiz defiende su vida privada de la misma forma que la prensa defiende su libertad de expresión. Puede ser, pero ¿quién establece los límites? La justicia debe decidir si preserva el derecho a la intimidad de las personas o considera que impedir el acoso mediático a una familia vulnera el derecho a la libertad de expresión. Yo lo tengo claro, Peñafiel; y tú también, aunque en público digas lo contrario. Mi vida privada es mía y no de la prensa. Y a Telma, olé tus ...