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Terra
La Coctelera

Categoría: consumo

ENTRE AL TÚNEL CON CONFIANZA

Es lo que dice este cartel de propaganda de un preservativo. Vivir para ver.

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Entre los publicistas hay verdaderos genios. Las empresas cada vez son más exigentes y a los clientes hay que atraerlos como sea, a ser posible mediante campañas imaginativas, impactantes y originales. Véase el ejemplo.

COCINA FÁCIL PARA HOMBRES

Un buen amigo, aficionado a la cocina, con el ánimo de echarme una mano en el arte culinario me envía una receta para preparar Bacalao con patatas, cosa que le agradezco porque yo, metido entre sartenes y fogones, soy más bien un poco torpe. La receta es la siguiente:

INGREDIENTES:

Tu mujer, bacalao, patatas, aceite y sal.

MODO DE PREPARACIÓN

Metes a tu mujer en la cocina con el resto de ingredientes y cierras la puerta durante dos horas. No la abras por nada del mundo hasta que transcurra ese tiempo. Una vez pasadas las dos horas, abres la puerta y ya tienes un apetitoso plato de bacalao con patatas listo para degustar. ¿Quién ha dicho que cocinar es difícil?

Además me ha enviado una foto para mi mujer en la que deja bien clarito cómo se deben presentar en la mesa las alitas de pollo para abrirme el apetito.

 

MISERIA Y LUJO

La conocida marca de zapatos CATWALK tiene 130 fábricas repartidas por toda la India. Doce de ellas están dedicadas a la confección de los zapatos más caros dirigidos a una clientela VIP que son, evidentemente, una minoría en ese país. Las imágenes pertenecen a la ciudad de Bombay.

Sus productos tienen una devolución por defectos inferior al 1%. Los empleados trabajan prácticamente por la comida, viven en las propias fábricas, cocinan allí durante las horas de trabajo y para dormir tiran unos colchones en los corredores de la fábrica. Trabajan más de 16 horas al día. Mano de obra barata, beneficios millonarios. La única maquinaria con la que cuentan para trabajar son instrumentos de costura y corte montados de manera totalmente artesanal. A eso se le llama esclavitud, y en pleno siglo 21. Las diferencias se agrandan en los países subdesarrollados y también en los que tienen economías emergentes como es el caso de la India, uno de los gigantes asiáticos más temidos por occidente.

 

 

CAJERO ÚLTIMO MODELO

Desde que ZP les dijo a los banqueros que no era tiempo de grandes beneficios sino de ayudar a las familias (qué bonito) y el ministro Sebastián amenazó veladamente a la banca con tomar medidas si no abrían el grifo del crédito para combatir la crisis han ocurrido muchas cosas. Por ejemplo, que Botín, muerto de miedo, haya dicho: "nosotros sólo prestamos dinero a empresas solventes" (cojonudo). Y no sólo eso sino que, además de no soltar un euro, los bancos nos lo están poniendo difícil hasta para utilizar los cajeros automáticos para disponer de la poca pasta que nos queda. Y como una imagen vale más que mil palabras, véanlo ustedes mismos. Este es el último modelo en cajero automático que están empezando a instalarse en todas las entidades bacarias del país. Desde luego, ahorrar, vamos a ahorrar un montón. Gracias, Botín,  por velar por nuestra economía. Y recuerde: la banca nunca pierde, ni siquiera empata; siempre gana.

EL DILEMA DE LAS PATATAS

Se dice en ocasiones que lo que es bueno para el cuerpo es malo para el alma y viceversa. También hay una creencia extendida que nos lleva a pensar que los medicamentos pueden curar una enfermedad, pero que sus efectos secundarios pueden afectar negativamente al organismo y provocar el nacimiento de otras. Difícil disyuntiva, ciertamente.

Algo parecido pasa con las patatas, a tenor de sendas investigaciones realizados recientemente. Los resultados de un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona que aparecen en la revista "Journal of the Science of Food and Agriculture" concluyen que las patatas frías o en ensalada podrían ser beneficiosas para el sistema inmune. Sin embargo, las patatas fritas de bolsa y caseras podrían contener una sustancia cancerígena denominada glicidamida, según científicos de la Universidad Técnica de Múnich (TUM, en alemán). El problema se ocasiona cuando el aceite supera los 120 grados en una fritura.

O sea; que mientras te refuerzan el sistema inmunitario para que las bacterias no te hinquen el diente, te están jodiendo la próstata o el hígado a la chita callando. Cojonudo, oye. Pues estamos apañados. No sé si prefiero evitar una invasión de virus en plan salvaje, mantener el hígado como una patena o dejar de comer patatas. ¿Y tú? Menudo dilema, ¿eh?

LADRONES Y ATREVIDOS

La verdad es que hay que echarle mucho morro a la vida para vender en el mercadillo, a cara descubierta, perfumes robados, como reza en el anuncio que colocan en el tenderete con la mayor naturalidad del mundo. ¿Con la permisividad de la autoridad competente? Quién sabe. En estos tiempos de crisis perfumarse con una Cacharel a precio de ganga como que da cierto regustito y hasta morbo. Al igual que pasearse por las zonas Vip con una falsificación de un bolso made in Carolina Herrera, que mola mazo. Además, las copias (algunas son auténticas obras maestras) dan el pego y apenas se distinguen del original.

Lo dicho, aquí vale casi todo y mientras no te pillen in fraganti y la demanda no decaiga, pues, "viva la Pepa" y a vivir que son dos días.

LA ORGÍA DEL DESABASTECIMIENTO

La huelga del transporte tiene a medio país al borde de un ataque de nervios y a la otra mitad a punto de sufrir un síncope. Ni la disculpo ni la critico porque cada uno ha de tener conciencia de lo que debe hacer para defender sus intereses. Otra cosa son los daños colaterales que está ocasionando a otros sectores como el agrícola, ganadero o pesquero, que también se han puesto en pie de guerra. Por ello, sus efectos, además de devastadores han extendido una peligrosa psicosis colectiva de desabastecimiento y son muchos los ciudadanos que "saquean" los supermercados para llenar la despensa, lo que no deja de ser una extraña paradoja ya que la escandalosa subida en el precio de los productos alimentarios y los combustibles había reducido el consumo; pero, a lo que se ve, pesa más el miedo al hambre que el temor a la pobreza, a los números rojos.

Ignoro de dónde sacan las familias el dinero para realizar tal acopio de víveres, pero la situación me ha hecho evocar tiempos pasados (de posguerra y huelgas salvajes, algunas ya en democracia) cuando nuestros abuelos se abastecían de azúcar, aceite y otros productos básicos por lo que pudiera pasar. Claro que la situación actual no puede compararse con aquella. De hecho las negociaciones entre el Ministerio de Fomento y los representantes de los transportistas están a punto de alcanzar un acuerdo que ponga fin al paro en el sector (si no se encallan por la puta tarifa mínima que exigen los transportistas).

En todo caso, el mercado alimentario ha reducido algo sus pérdidas al producirse un repunte en las ventas (lo mismo puede decirse de los carburantes) provocado por esa extraña histeria que se ha apoderado de la ciudadanía empujándola - presa de la orgía del desabastecimiento - a tomar decisiones irracionales, o casi (como en las rebajas), que pasan por dilapidar los pocos euros que había en la reserva. Eso implica, además, que algunos alimentos empiecen a escasear.

Algo va mal en este país que parece estar prendido con alfileres y algo nos pasa a quienes lo habitamos. Desconfiamos en exceso y a la mínima señal de alarma salimos en estampida - como mihuras - y nos llevamos por delante lo que sea. Llenamos el depósito del coche hasta el mismo borde de la tapa y compramos las lentejas por toneladas, que bien conservadas duran una eternidad y nutren que te cagas.

Cuando la tormenta haya pasado, los consumidores nos miraremos unos a otros con cara de tontos y nos diremos en silencio lo gilipollas que somos. De acuerdo en que el gobierno tiene poco crédito y desconfiamos de su capacidad resolutiva. Pero, señores, no estamos en el 41. ¿O sí?

Lástima de sensatez perdida.

Por cierto, ¿y si potenciásemos el transporte de mercancías por tren?