Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: cambio

DE LISTILLOS Y LAMENTOS

Leyendo cosas como esta, me parece que a veces la gente se lo mete en vena:  "Moratti quiere a Higuaín y 50 millones de euros a cambio de Ibrahimovic". Este italiano vende los duros a cuatro pesetas. Lo malo es que, tal y como está el Madrid, es capaz de sacar la jugada adelante. Espero que no porque ni Zlatan es tan galáctico ni el madridista menos figura; y, además, el Pipita es más joven, con proyección y goleador. Pero los misterios de la Casa Blanca son insondables y sus dirigentes más simples que el mecanismo de un sonajero; así que puede pasar de todo, salvo que el Ser Superior tenga un buen día y no tome las de Villadiego cuando más falta hace.

Por otra parte, escuchando las manifestaciones de Nadal está claro que nunca llueve a gusto de todos. El galáctico del tenis ha dicho: "Gano y la gente lo ve como algo normal". Perdona, Rafa, pero no nos habíamos dado cuenta de que vences de una manera "anormal". Estamos seguros de que no pisas el gimnasio, de que no entrenas, de que no te sacrificas, de que ganas por inercia o incomparecencia del contrario. Tienes a toda España y a más de medio mundo adulándote, alabando tu juego, tu progresión, tus virtudes como persona ..., pero te quejas. Sí, en el fondo eres un incompredido. ¡Hay que joderse!

La "potra" (suerte) y un señor de negro con un pito (bueno, dos) han llevado al F. C. Bacelona a la final de la champions league. Ni jogo bonito, ni tiki-taka, ni fútbol arte, ni hostias; nada de eso sirve cuando tienes delante a una roca, el Chelsea, que no te permite tirar a puerta más que una vez (¡y gol!), juega a lo suyo y no pierde el tiempo contemplando lo bien que practican el fútbol Mesi, Xaxi o Iniesta. El pase a la final se lo deben a un señor de negro que se fumó al menos tres penalties y se quedó tan ancho. Sí, el fútbol es injusto: siempre ganan los mejores aunque no siempre con las mismas armas.

DEL SINDICATO AL EMPRESARIADO

Hay noticias que suelen pasar desapercibidas - excepto para personas como Carlos Martínez, autor de este artículo que reproduzco en el blog porque tiene su miga -, y provocan cierta congoja a los trabajadores. Cambiar el sindicato por la empresa es ciertamente chocante. Pero bueno, cada uno se busca las habichuelas como puede, aunque algunos, como Fidalgo, cuentan con una gran ventaja con respecto al resto de mortales a la hora de encontrar un buen cocido.

 

José María Fidalgo, ex secretario general de Comisiones Obreras, dirigirá Negocia fichado por el presidente de ABC

 

Su nuevo trabajo consistirá en analizar las mejores prácticas de negociación social y los sistemas sociales más equilibrados en el actual contexto de crisis, según anunció el pasado uno de abril la escuela de negocios en un comunicado.

El Instituto de Empresas es una gran empresa privada dedicada a la educación universitaria superior. Como ellos mismos reconocen su objetivo es "la formación de la élite empresarial con enfoque global". A esta institución educativa sólo pueden acceder los hijos de las clases más acomodadas, únicos que pueden pagar el precio de los masters, que oscila entre los 60.000 y 30.000 euros. Una estrategia sencilla para que el hijo del obrero no vaya a la universidad y que tan bien han interiorizado los promotores del llamado "Proceso de Bolonia".

El fundador y presidente de Instituto de Empresa, S.L es Diego Del Alcázar, accionista a su vez de otras empresas como Aguas de Mondariz, Balneario de Mondariz, Publicidad Gisbert, Group Gaceta and Thomil y Ono. En julio de 2007, Diego Del Alcázar fue nombrado presidente del Grupo Vocento, cuya "joya de la corona" es el diario ABC, que en estos días está sufriendo un Expediente de Regulación de Empleo por el que se ha despedido a la mitad de su plantilla.

Si ya fue indignante el antecedente de Antonio Gutiérrez, que pasó de la misma secretaría a ser diputado del PSOE, su predecesor ha roto todos los esquemas. En un caso único en la historia, Jose María Fidalgo ha pasado de ser Secretario General de un sindicato de raíces comunistas y antifranquistas, como CCOO, a estar al servicio de uno de los empresarios más influyentes de este país formando y asesorando al empresariado en el arte de la negociación colectiva.

Estos dos casos deberían forzar a una profunda reflexión en el sindicalismo. Interesa a todos los trabajadores que sus representantes no estén en manos de quienes tienen un interés contrapuesto a ellos: el capital. Si Fidalgo hubiera defendido con uñas y dientes a la clase trabajadora el empresariado no lo podría ni ver. Si le ofrecen este suculento trabajo es, sin duda, en remuneración a los servicios prestados.

Las actuales limitaciones en la duración de cargos en CCOO sólo sirve para que los profesionales del sindicalismo vayan saltando de un puesto a otro, dedicándose durante sus mandatos a maquinar para obtener un puesto mejor al anterior. No estaría de más, al igual que hacen las grandes empresas con sus ejecutivos, que durante un tiempo después de su cese no pudiesen aceptar un empleo con otra empresa de la competencia. De este modo, ningún sindicalista debería poder trabajar para el empresariado hasta que hubiese pasado un tiempo prudencial desde el cese de sus responsabilidades sindicales.

Tampoco estaría de más reformar los estatutos de las organizaciones sindicales que establecen una limitación de los mandatos, ateniéndose, no tanto a la duración de los cargos sino al tiempo en que un sindicalista puede vivir del sueldo del sindicato sin pisar un centro de trabajo. El asesor y ejecutivo de la patronal Jose María Fidalgo es el fruto de un modo de hacer sindicalismo que ha fracasado. Es el momento de buscar alternativas a CCOO y UGT antes de que los trabajadores perdamos más conquistas sociales. Fue muy difícil conquistar los derechos de los trabajadores, pero perderlos está siendo demasiado fácil.